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09.10.2026 · Signal Titans Editorial

Una máquina secreta de la Segunda Guerra Mundial y el asombro general: el día en que Brian Randell reescribió la historia de la informática

En una conferencia de 1976 en Los Álamos, Brian Randell reveló el secreto sistema británico Colossus, cambiando la cronología de la informática.

Una ilustración editorial panorámica que muestra un imponente armario de computadora antiguo de válvulas de vacío junto a un micrófono cromado sobre un podio, en un auditorio suavemente iluminado en tonos azul pizarra y ámbar.

Durante cinco días de verano en 1976, los reconocidos pioneros de la informática moderna se reunieron en los Laboratorios Nacionales de Los Álamos para conmemorar el primer cuarto de siglo de su disciplina, convencidos de comprender perfectamente cómo había comenzado el cálculo electrónico. El relato imperante se fundamentaba en las innovaciones estadounidenses de la posguerra, creadas por ingenieros que se encontraban presentes en esa misma sala. Sin embargo, la cronología oficial albergaba un enorme punto ciego: un proyecto militar clasificado en la Gran Bretaña de la Segunda Guerra Mundial ya había puesto en funcionamiento el cálculo electrónico a gran escala años antes, protegido por el secreto de Estado hasta que una sola ponencia echó abajo inesperadamente las certezas del público.

La paradoja del pionero ausente

La conferencia de Los Álamos de 1976 reunió a científicos de la computación, ingenieros y diseñadores de hardware para reflexionar de manera sistemática sobre los primeros 25 años de su joven área de estudio. De acuerdo con el Computer History Museum, este encuentro funcionó como una reunión sin precedentes de los primeros pioneros de la informática que habían creado los primeros sistemas de cálculo electrónico del mundo.

Gigantes construidos a mano y válvulas de vacío

Las discusiones se centraron en las enormes limitaciones técnicas de las primeras máquinas construidas de forma artesanal. Muchos sistemas de primera generación, entre ellos 17 computadoras distintas analizadas durante las jornadas, compartían una arquitectura basada en el diseño binario en paralelo del Instituto de Estudios Avanzados. Equipos como el ENIAC de 1946 planteaban serios desafíos de fiabilidad; su coinventor, John Mauchly, señaló que sus 18 000 válvulas de vacío debían mantenerse encendidas las 24 horas del día para evitar las averías catastróficas que provocaba el ciclo de encendido y apagado.

Otros avances en el ámbito del hardware exigieron un esfuerzo igualmente extraordinario. El ingeniero Bob Everett detalló cómo el MIT perfeccionó la memoria de núcleo magnético en 1952 para la computadora Whirlwind. Antes de esta innovación, los pioneros del diseño informático carecían de una memoria de acceso aleatorio digital, electrónica y confiable, lo que generaba un cuello de botella crítico que había restringido severamente el desarrollo de los sistemas en toda la disciplina.

El secreto de Bletchley Park al descubierto

El rumbo de la conferencia cambió drásticamente cuando el científico de la computación Brian Randell subió al escenario. En lugar de disertar sobre las conocidas máquinas de la posguerra, Randell ofreció una conferencia sorpresa en la que desveló la existencia de Colossus: una flota de computadoras digitales electrónicas de propósito especial construidas en el sur de Inglaterra, en Bletchley Park, durante la Segunda Guerra Mundial.

Randell explicó que los sistemas Colossus se habían desplegado para descifrar las comunicaciones estratégicas de alto nivel del Alto Mando alemán, aportando inteligencia militar crucial a los mandos aliados. Dado que el proyecto estaba estrictamente clasificado bajo la Ley de Secretos Oficiales británica, su éxito operativo se mantuvo oculto para la comunidad científica internacional durante más de tres décadas, estando completamente ausente de los libros de historia convencionales.

Reorientar la historia en tiempo real

El anuncio dejó perpleja a la audiencia. Los asistentes, que durante décadas habían asumido que los proyectos estadounidenses de posguerra marcaban el punto de partida de la informática digital electrónica, descubrieron de pronto que en la Gran Bretaña de la guerra ya operaban sistemas electrónicos de gran escala años antes. Bob Bemer, investigador de IBM e inventor del código ASCII, recordó que los presentes reaccionaron con verdadera estupefacción, destacando que fue una de las pocas ocasiones en su vida en las que vio a sus colegas quedarse literalmente boquiabiertos de incredulidad mientras Randell detallaba el trabajo de Alan Turing y del equipo de Bletchley Park.

Más adelante, el Computer History Museum preservó y publicó 21 grabaciones históricas en video del evento de 1976, consagrando la revelación de Randell como un hito clave en la documentación histórica. La presentación de Randell obligó a reevaluar de inmediato los orígenes de la informática, demostrando que el cálculo electrónico a gran escala había alcanzado el éxito operativo años antes de lo que admitían las historias oficiales.

Ilustración editorial generada con IA; no es una fotografía documental.

Fuente: Computing's Woodstock