08.10.2026 · Signal Titans Editorial
Columnas de almidón y núcleos celulares: la trayectoria de Marie Maynard Daly, primera doctora negra en Química
Marie Maynard Daly superó barreras institucionales para obtener un doctorado en Química en 1947, realizando investigaciones clave para el descubrimiento del ADN.

En 1942, el perfil de Marie Maynard Daly en el libro de graduación de Queens College señalaba su objetivo de trabajar como técnica de laboratorio, un reflejo de las limitadas oportunidades de nivel inicial que solían ofrecerse a las graduadas y a las minorías durante la Segunda Guerra Mundial. Nacida en Queens, Nueva York, el 16 de abril de 1921, Daly halló una inspiración científica temprana en su padre, Ivan C. Daly. Él había obtenido una beca para estudiar química en la Universidad Cornell, pero se vio obligado a abandonar los estudios debido a dificultades financieras. Daly cursó su educación secundaria en la Hunter College High School, una selectiva institución femenina de la ciudad de Nueva York que admitía a sus estudiantes basándose estrictamente en el mérito académico.

Unos cimientos en Queens
Cuando Queens College abrió sus puertas en Flushing, Nueva York, en 1937, ofreció matrícula gratuita a los residentes locales, lo que permitió a Daly cursar estudios superiores cerca de casa. La Segunda Guerra Mundial transformó de forma significativa el entorno del campus cuando aproximadamente 1 200 estudiantes de Queens College se alistaron en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Este cambio provocado por el conflicto bélico creó vacantes técnicas para las mujeres en los laboratorios universitarios. Tras obtener su licenciatura en Química en 1942, Daly aceptó un puesto como asistente de laboratorio a tiempo parcial en Queens College para financiar sus estudios de posgrado.
Rompiendo barreras en Columbia
Daly completó su maestría en la Universidad de Nueva York en tan solo un año. Posteriormente se matriculó en la Universidad de Columbia, donde se incorporó al laboratorio de la Dra. Mary L. Caldwell, una destacada investigadora en bioquímica nutricional. En 1947, Daly defendió con éxito su tesis doctoral, titulada «A Study of the Products Formed by the Action of Pancreatic Amylase on Corn Starch» (Estudio de los productos formados por la acción de la amilasa pancreática en el almidón de maíz). Al graduarse, se convirtió en la primera mujer negra de Estados Unidos en obtener un doctorado en Química.
Desentrañando la bioquímica nuclear
Para continuar con sus investigaciones, Daly buscó una plaza en el laboratorio de Alfred E. Mirsky en el Instituto Rockefeller. Debido a que la institución exigía financiación externa para las contrataciones posdoctorales, logró una subvención de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer. Daly trabajó durante siete años en el Instituto Rockefeller examinando la estructura química y el metabolismo del núcleo celular, centrándose específicamente en las purinas y las pirimidinas. Según el Science History Institute, sus precisas mediciones de los componentes nucleares proporcionaron datos bioquímicos vitales que precedieron al modelo estructural del ADN desarrollado por James Watson y Francis Crick.
Impacto institucional y mentoría
Más tarde, Daly orientó su investigación hacia la salud cardiovascular, colaborando con Quentin B. Deming en el Hospital Goldwater Memorial y en el Colegio de Medicina Albert Einstein. Sus indagaciones se centraron en las relaciones bioquímicas entre la composición de la pared arterial, la presión arterial alta y el colesterol. En 1971, Daly fue ascendida a profesora asociada en el Colegio de Medicina Albert Einstein, consolidando un puesto fijo de investigación y docencia donde formó a estudiantes de posgrado en química y medicina.
En 1988, Daly creó la beca Ivan C. y Helen H. Daly en Queens College, estableciendo un fondo de apoyo financiero permanente para estudiantes de minorías matriculados en ciencias físicas. Sus experimentos en bioquímica nuclear ayudaron a cartografiar los bloques fundamentales de la genética, mientras que sus iniciativas institucionales abrieron vías académicas sostenibles para las futuras generaciones de científicos.
Imagen de portada: ilustración generada con IA; no es una fotografía documental.
Fuente: Marie Maynard Daly