06.10.2026 · Signal Titans Editorial
Precipitación alcohólica y fricciones de laboratorio: así aislaron la insulina cuatro científicos
Cómo cuatro investigadores de Toronto superaron fracasos experimentales, obstáculos bioquímicos y rivalidades personales para aislar la insulina.

El 30 de octubre de 1920, el cirujano Frederick Banting se encontraba en London, Ontario, leyendo un número de la revista Surgery, Gynecology and Obstetrics. Un breve pasaje sobre la litiasis pancreática lo impulsó a anotar la idea para un experimento orientado a aislar las secreciones internas del páncreas. Según el Science History Institute, Banting era un veterano del Cuerpo Médico del Ejército Canadiense, de 29 años, que gestionaba una modesta consulta quirúrgica. Su anotación desencadenó una cadena de acontecimientos que transformaría la endocrinología moderna, comenzando con una reunión que tuvo lugar una semana después en Toronto.

Una idea llevada a Toronto
El 7 de noviembre de 1920, Banting presentó su plan experimental al fisiólogo escocés John Macleod en la Universidad de Toronto. Macleod, experto en el metabolismo de los carbohidratos, se mostró escéptico en un principio debido a la escasa experiencia de Banting en la investigación sobre la diabetes. A pesar de ello, aceptó cederle espacio en el laboratorio, perros para la experimentación y un ayudante durante dos meses al término del curso académico. En mayo de 1921, Charles Best, de 22 años y recién graduado en Fisiología y Bioquímica, fue asignado para trabajar junto a Banting.
Ensayos quirúrgicos en el calor de 1921
El principal obstáculo al que se enfrentaban Banting y Best era que las enzimas digestivas producidas por los acinos pancreáticos destruían las secreciones internas antes de que pudieran aislarse. Para evitarlo, realizaron ligaduras quirúrgicas del conducto pancreático en perros, bloqueando dichos conductos para atrofiar las células acinares mientras mantenían intactos los islotes de Langerhans, encargados de producir la hormona. Con el fin de evaluar la eficacia del extracto, practicaron pancreatectomías completas en otros canes para provocarles una glucosuria severa. Tras un verano marcado por contratiempos quirúrgicos y una elevada mortalidad animal, la pareja logró el éxito en el otoño de 1921 al mantener con vida a un perro diabético mediante un extracto salino preparado bajo las indicaciones de Macleod, lo que demostró que la sustancia reducía drásticamente los niveles de azúcar en sangre.
Purificación y fricciones crecientes
El 30 de diciembre de 1921, Banting, Best y Macleod presentaron sus hallazgos preliminares en la Universidad de Yale durante una reunión de la Sociedad Estadounidense de Fisiología. Banting ofreció una exposición titubeante y falto de experiencia que provocó duras críticas entre los asistentes, lo que llevó a Macleod a intervenir en su calidad de presidente de la sesión para defender el trabajo, una actuación que Banting interpretó como un intento de atribuirse el mérito. Para preparar el extracto con miras a los ensayos clínicos en humanos, Macleod incorporó al bioquímico James Collip, quien se encontraba de año sabático procedente de la Universidad de Alberta. Después de que las primeras inyecciones del extracto en un joven diabético de 14 años arrojaran resultados poco concluyentes, Collip logró un avance químico fundamental. Descubrió que emplear alcohol en una concentración ligeramente superior al 90 % precipitaba de forma selectiva las impurezas no deseadas, dejando la insulina activa en solución.
El anuncio público y un galardón compartido
Macleod anunció oficialmente el descubrimiento de la insulina a la comunidad médica el 3 de mayo de 1922, durante una reunión de la Asociación de Médicos Estadounidenses. Cuando el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1923 fue concedido de forma conjunta a Banting y Macleod, las rivalidades no resueltas salieron a la superficie debido a la exclusión de sus colaboradores. Banting declaró de inmediato que compartiría la mitad de la dotación económica del galardón con Best. En respuesta, Macleod decidió hacer lo propio y compartir su parte del premio con Collip.
A finales de 1923, la compañía Eli Lilly and Company había puesto en marcha en Indianápolis la producción comercial a gran escala de insulina purificada. La rápida transición desde los rudimentarios extractos salinos de laboratorio hasta la fabricación farmacéutica estandarizada transformó la diabetes, que pasó de ser un diagnóstico mortal que requería estrictas dietas de inanición a una enfermedad controlable en todo el mundo.
Imagen de portada: ilustración generada con IA; no es una fotografía documental.
Fuente: Frederick Banting, Charles Best, James Collip, and John Macleod