09.10.2026 · Signal Titans Editorial
El conmutador del sepulturero: cómo Almon Strowger mecanizó la red telefónica
Cómo Almon Strowger, sepulturero de Kansas City, inventó el conmutador electromecánico y reemplazó a las telefonistas por la marcación automática.

El 10 de marzo de 1891, Almon B. Strowger, un sepulturero de 50 años de Kansas City (Misuri), obtuvo la patente de un relé electromecánico concebido para prescindir por completo de los operadores humanos de las centrales telefónicas. Su invención sustituyó las conexiones manuales con cables de puente por impulsos eléctricos automatizados. Al convertir las conexiones físicas de cables en señales eléctricas de enrutamiento autónomo, Strowger dio el primer paso para eliminar la intervención humana en el encaminamiento de llamadas y sentó las bases de la arquitectura moderna de las telecomunicaciones automatizadas.
El cuello de botella en la centralita
El reto de interconectar a los usuarios comenzó el 28 de enero de 1878, cuando abrió en New Haven (Connecticut) la primera central capaz de enlazar cualquier teléfono con otro. En sus inicios, los operadores de las centralitas manuales eran jóvenes adolescentes; sin embargo, su comportamiento indisciplinado, sus gritos y sus discusiones con los abonados resultaron inmanejables muy pronto. Hacia 1880, las centrales telefónicas reemplazaron de forma sistemática a los muchachos por mujeres jóvenes. A pesar de este cambio cultural, las centrales manuales afrontaban severos límites de escala: durante las horas de mayor actividad se necesitaba aproximadamente una telefonista por cada 100 abonados para manipular los cables de conexión física.
La sospecha de un sepulturero
Este sistema de centralitas intensivo en mano de obra introdujo un punto de fallo imprevisto para los negocios locales: el sesgo y el error humanos. En Kansas City (Misuri), Almon B. Strowger se convenció de que las operadoras locales desviaban de forma deliberada las llamadas comerciales dirigidas a su funeraria. Strowger sospechaba que una de las telefonistas, casada con su principal competidor comercial, encaminaba a las familias en duelo hacia la funeraria de su esposo en lugar de a la suya. Decidido a retirar la mediación humana de la gestión de sus clientes, Strowger se propuso inventar un dispositivo mecánico capaz de realizar las conexiones de forma automática.
Impulsos, brazos de contacto y el conmutador electromecánico
El diseño de Strowger se basaba en el control eléctrico directo en lugar de la intervención humana física. Su conmutador electromecánico incorporaba un brazo de contacto giratorio central que se desplazaba paso a paso por distintos puntos de contacto dentro de la central. Para hacer funcionar el sistema, los usuarios pulsaban botones en sus teléfonos y enviaban impulsos discretos de corriente eléctrica a través de la línea. Cada impulso hacía avanzar el brazo de contacto del conmutador un paso determinado. Al pulsar los dígitos en secuencia, el usuario guiaba de manera sistemática el brazo selector hasta hacer contacto con la línea de cable del destinatario. Una vez concluida la llamada, al colgar se activaba una señal de reinicio que devolvía de golpe el brazo de contacto a su posición inicial de reposo.
De La Porte a las redes globales
La aplicación práctica del enrutamiento mecánico de Strowger debutó el 3 de noviembre de 1892, fecha en la que comenzó a funcionar la primera central telefónica totalmente automatizada en La Porte (Indiana). Strowger fundó la empresa Strowger Automatic Telephone Exchange Company —rebautizada más tarde como Automatic Electric— para fabricar e implantar el sistema. Aunque los primeros modelos requerían pulsar tediosamente varios botones, la llegada de los discos de marcar giratorios con resorte simplificó la interfaz notablemente. Al enviar ráfagas precisas de corriente mientras el disco giraba al volver a su posición, los teléfonos de disco hicieron factible la conmutación automatizada a gran escala. Para la década de 1920, las centrales automatizadas superaban oficialmente en número a las centralitas manuales en toda la red.
El conmutador de Strowger demostró que el enrutamiento dinámico de redes podía gobernarse mediante impulsos eléctricos estandarizados en lugar de operadores humanos. Al sustituir los cables manuales por conmutadores paso a paso electromecánicos, su diseño estableció el principio fundamental de la señalización automatizada. Aquella transición decisiva de la intervención manual al hardware impulsado por impulsos sentó los cimientos arquitectónicos que, con el tiempo, permitieron el enrutamiento automatizado y de alta velocidad de datos en las redes digitales modernas.
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