08.10.2026 · Signal Titans Editorial
Paul de Kruif y la trascendental transformación de la divulgación científica
Cómo el bacteriólogo Paul de Kruif pasó del laboratorio a la divulgación científica, impulsando superventas y campañas nacionales de salud pública.

En 1922, Simon Flexner, director del Instituto Rockefeller de Investigación Médica en Nueva York, despidió al investigador Paul de Kruif. La medida se produjo después de que Flexner descubriera que de Kruif había redactado artículos críticos en The Century Magazine y en el libro Our Medicine Men, en los que atacaba las prácticas poco científicas y el afán de lucro en el ámbito médico. Al verse privado de su puesto en el laboratorio, de Kruif se vio obligado a dar un giro radical, pasando de la bacteriología experimental a la narrativa a tiempo completo; una transición que transformaría el modo en que el público estadounidense comprendía los descubrimientos científicos.
De las espiroquetas de Míchigan al laboratorio Rockefeller
Nacido el 2 de marzo de 1890 en Zeeland, Míchigan, de Kruif creció en el seno de una estricta familia de inmigrantes holandeses. Según el Science History Institute, su camino hacia la investigación médica se abrió en la Universidad de Míchigan, donde una asignatura obligatoria de bacteriología impartida por Frederick Novy reorientó sus aspiraciones. Impresionado por la rigurosa investigación de laboratorio de Novy sobre las espiroquetas, de Kruif se incorporó como estudiante investigador a su equipo. Tras prestar servicio militar en la expedición contra Pancho Villa y en la Primera Guerra Mundial, de Kruif regresó a la Universidad de Míchigan en 1919 como profesor ayudante enfocado en las bacterias causantes de la faringitis estreptocócica. En 1920, su trayectoria investigadora le valió un puesto en el Instituto Rockefeller de Nueva York.
Denuncias, exilio y el nacimiento de Cazadores de microbios
En el Instituto Rockefeller, de Kruif se sintió cada vez más frustrado por lo que consideraba un mercantilismo desmedido y una falta de rigor en la ciencia. Tras su despido en 1922, canalizó sus conocimientos internos hacia la literatura. Colaboró en la elaboración del trasfondo técnico de la novela Arrowsmith, publicada por Sinclair Lewis en 1925, que retrataba los dilemas morales de la investigación médica. En 1926 publicó su propio superventas, Cazadores de microbios (Microbe Hunters), donde trazó el perfil de científicos históricos como Louis Pasteur y Paul Ehrlich. De Kruif presentó a estos investigadores como figuras apasionadas y opuestas al orden establecido, convirtiendo la bacteriología en una narrativa dramática que inspiró a generaciones de lectores a dedicarse a la ciencia.
Activismo durante la Gran Depresión y la campaña contra la polio
El crack bursátil de 1929 orientó las prioridades de de Kruif hacia la equidad en la salud pública. Al observar la pobreza extrema y las limitaciones en la atención médica, cuestionó los recortes en los servicios sociales en su libro de 1936 Why Keep Them Alive?. Su labor de divulgación y protesta atrajo atención nacional, lo que propició su nombramiento en la Comisión del Baile de Cumpleaños del Presidente Franklin D. Roosevelt en 1934 y su posterior labor como secretario de la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil en 1938. El 28 de enero de 1938, una avalancha de contribuciones de diez centavos inundó la Casa Blanca, iniciando la campaña March of Dimes bajo la orientación administrativa de de Kruif para financiar la investigación sobre la poliomielitis a escala nacional.
Medios populares y el legado en la comunicación científica
En la década de 1950, de Kruif comenzó a escribir en publicaciones de gran tirada como Reader’s Digest, Ladies’ Home Journal y Country Gentleman, dirigiéndose directamente al lector para promocionar vitaminas y antihistamínicos disponibles en el mercado. Al alentar al público a exigir tratamientos novedosos, a menudo chocó con organizaciones médicas conservadoras que recelaban de respaldar fármacos no verificados.
Aunque el entusiasmo que mostró al final de su carrera por remedios no probados suscitó críticas, sus vívidas narraciones alteraron de forma permanente la comunicación científica. Al presentar a los investigadores como héroes cercanos y colaborar en la organización de iniciativas nacionales de recaudación de fondos como March of Dimes, de Kruif consolidó un modelo perdurable de divulgación científica que conectó de manera directa el trabajo de laboratorio con la participación del público.
Ilustración editorial generada con IA; no es una fotografía documental.
Fuente: Paul de Kruif