09.10.2026 · Signal Titans Editorial
Luz solar en cilindros de vidrio y 150 000 millones de toneladas de carbono: los estudios pioneros de Eunice Foote y Guy Callendar
En 1856 y 1938, Eunice Foote y Guy Callendar descubrieron cómo el dióxido de carbono calienta la atmósfera, asentando las bases de la ciencia climática.

En 1856, la meteoróloga aficionada estadounidense Eunice Foote colocó cilindros de vidrio sellados al aire libre bajo la luz solar —llenando uno con aire atmosférico común y otros con gases aislados, incluido el dióxido de carbono— para registrar cómo los rayos solares calentaban los distintos componentes atmosféricos. Su sencillo experimento demostró que el dióxido de carbono era el gas más eficaz a la hora de absorber el calor solar. Según la revista Distillations, este hallazgo llevó a Foote a predecir que un aumento en el dióxido de carbono atmosférico elevaría la temperatura global de la Tierra, anticipando el mecanismo fundamental tras el cambio climático moderno.
Un experimento pionero entre vidrios
La formación científica de Foote se moldeó entre 1836 y 1838, cuando recibió capacitación práctica de laboratorio en química entre los 17 y los 19 años en el Seminario Femenino de Troy, en Troy, Nueva York. Este acceso temprano a la ciencia experimental resultaba inusual para las mujeres de la época. Una década más tarde, Foote participó en la histórica Convención de Seneca Falls de 1848 y firmó el manifiesto de su Declaración de Sentimientos, consolidando su compromiso con la igualdad cívica e intelectual. Al aplicar su aprendizaje de laboratorio en 1856, ideó su experimento solar con cilindros de vidrio para comparar de forma sistemática cómo distintos gases atmosféricos atrapaban el calor al exponerse a la luz solar directa.
Marginación y redescubrimiento
A pesar de la novedad de sus investigaciones, a Foote no se le permitió exponer sus propios hallazgos en la reunión de 1856 de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. En su lugar, Joseph Henry, director del Instituto Smithsonian, presentó el trabajo en su nombre, y el estudio quedó omitido de las actas publicadas de la organización. Durante más de un siglo, el crédito por identificar las propiedades de calentamiento atmosférico del dióxido de carbono se atribuyó a otros científicos. Su prioridad no se restituyó hasta 2011, cuando el geólogo petrolero retirado Raymond Sorenson descubrió la publicación de 1856 en un antiguo archivo científico, poniendo fin a décadas de omisión institucional.
Cálculos manuales del calentamiento global
Ocho décadas después del trabajo de Foote, el ingeniero de vapor inglés Guy Callendar abordó el problema desde una perspectiva cuantitativa de la ingeniería. Callendar había adquirido experiencia temprana en laboratorios a partir de los 17 años en el Imperial College de Londres, trabajando a las órdenes de su padre, el físico Hugh Callendar. En 1938, trabajando de manera independiente y sin computadoras digitales modernas, Callendar recopiló registros meteorológicos globales y calculó que la combustión humana de combustibles había añadido aproximadamente 150 000 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera en el medio siglo previo, correlacionando esta adición de forma directa con los incrementos observados en las temperaturas de la superficie terrestre.
La defensa de las pruebas de un ingeniero de vapor
Las conclusiones de Callendar en 1938 tropezaron con un escepticismo inmediato por parte de meteorólogos consolidados, quienes dudaban de que la industria humana pudiera alterar los sistemas planetarios y desestimaron su posición por ser un ingeniero externo. En lugar de abandonar sus planteamientos, Callendar emprendió una defensa inmediata publicando seis artículos adicionales en 1938 y 1939 para ampliar sus modelos de absorción térmica y aclarar la mecánica atmosférica. Sus detallados cálculos manuales aportaron un fundamento empírico temprano sobre el calentamiento global de origen humano, estableciendo un marco que las simulaciones modernas por supercomputadora han validado desde entonces.
Los hallazgos fundamentales de Foote y Callendar, desestimados en su momento por prejuicios sociales e institucionales hacia investigadores ajenos al ámbito académico tradicional, se erigen hoy como pilares reconocidos de la ciencia climática moderna. Su labor demostró cómo experimentos físicos sencillos y cálculos empíricos rigurosos podían identificar procesos atmosféricos clave mucho antes de que las instituciones principales reconocieran su trascendencia global.
Ilustración editorial generada con IA; no es una fotografía documental.
Fuente: Distillations magazine How Two Outsider Scientists Saw Inside Climate Change