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07.10.2026 · Signal Titans Editorial

Horas de vuelo frente a investigación: el cambio de política con los astronautas científicos de la NASA en 1967

Cuando la NASA exigió que sus astronautas científicos de 1967 pilotaran aviones de reacción, cinco dimitieron, cambiando la formación espacial.

Una palanca de mando de aviación plateada junto a un mapa estelar azul brillante en un archivo histórico de una agencia espacial.

En 1959, la NASA estableció una regla estricta para su primera promoción de astronautas, los Mercury 7: todo astronauta profesional debía ser piloto certificado de aviones de reacción. Según los registros de historia de la NASA documentados por Jennifer Ross-Nazzal, esta directiva vinculó de forma directa los primeros vuelos espaciales con las credenciales de piloto militar. A pesar de que los objetivos de las misiones evolucionaron desde las primeras pruebas con cápsulas espaciales hacia investigaciones orbitales avanzadas, la directiva de la agencia mantuvo que el entrenamiento en cazas a reacción era obligatorio para todos los aspirantes al cuerpo de astronautas, al margen de su experiencia científica o su trayectoria operativa.

El requisito de pilotar aviones de reacción

Robert R. Gilruth, director del Centro de Naves Espaciales Tripuladas (MSC) en Houston, aplicó de forma severa este requisito de vuelo a cada nueva promoción. Gilruth sostenía que las competencias de pilotaje resultaban indispensables mientras la NASA no comprendiera del todo los efectos fisiológicos de la ingravidez en el cuerpo humano durante las misiones. Bajo la perspectiva inicial de la agencia, los pilotos de pruebas poseían los reflejos precisos, la capacidad de adaptación al entorno y la disciplina operativa requeridas para afrontar factores de estrés físico imprevistos en microgravedad. Por consiguiente, cuando la NASA decidió más adelante reclutar especialistas académicos para ampliar las capacidades de sus misiones, exigió que los investigadores seleccionados completaran el mismo riguroso adiestramiento en aviones a reacción que los pilotos de pruebas.

La promoción de astronautas científicos de 1967

Con el fin de complementar su plantilla de astronautas pilotos, la NASA seleccionó promociones específicas de astronautas científicos en 1965 y 1967. La clase de 1967 incorporó a 11 especialistas a la agencia: Philip K. Chapman, Robert A. R. Parker, William E. Thornton, John A. Llewellyn, Joseph P. Allen IV, Karl G. Henize, Anthony W. England, Donald L. Holmquest, Story Musgrave, William B. Lenoir y Brian T. O’Leary. Este grupo aportaba conocimientos en disciplinas que abarcaban desde la física y la astronomía hasta la medicina. No obstante, a pesar de sus trayectorias científicas, los 11 integrantes fueron asignados de inmediato a programas obligatorios de instrucción de vuelo para obtener la calificación como pilotos de aviones a reacción antes de asumir funciones operativas en el espacio.

El conflicto entre horas de vuelo e investigación

El exigente programa de vuelo generó de inmediato fuertes fricciones en la promoción de 1967. Acumular las horas de vuelo exigidas consumía un tiempo muy valioso que los investigadores necesitaban para dar continuidad a su trabajo científico y mantenerse al día en sus respectivas especialidades. A esta tensión se sumó la ausencia de asignaciones inmediatas a misiones espaciales para los nuevos miembros. Ante una difícil transición entre la escuela de aviación y el laboratorio de investigación, cinco astronautas científicos de la clase de 1967 optaron finalmente por dimitir de la NASA. Consideraron que mantener la certificación obligatoria de piloto de caza no compensaba la interrupción de su labor científica, sobre todo dada la incertidumbre en torno a las futuras oportunidades de volar al espacio.

Un cambio permanente en la formación de astronautas

La renuncia de estos cinco astronautas científicos obligó a la cúpula de la NASA a reevaluar su tradicional política de entrenamiento. La agencia comprendió que la instrucción obligatoria en aviones de reacción provocaba fricciones innecesarias a especialistas cuya contribución principal a la exploración espacial residía en la investigación científica y no en el pilotaje de la nave.

A raíz de aquellas dimisiones, la NASA terminó por eliminar la certificación obligatoria de pilotaje de cazas para todos los candidatos a astronauta. Las salidas forzaron a la agencia a desvincular el entrenamiento de los científicos de la instrucción de aviación militar, estableciendo el marco moderno en el que los investigadores se preparan para las misiones espaciales sin la exigencia de una licencia de vuelo militar. Este giro institucional garantizó que los futuros especialistas de misión pudieran centrarse de lleno en las cargas útiles científicas y en los experimentos orbitales.

Ilustración editorial generada con IA; no es una fotografía documental.

Fuente: NASA History News and Notes–Spring 2025