30.09.2026 · Signal Titans Editorial
El científico que oyó el futuro en las ondas milimétricas
Décadas antes del 5G y los hornos microondas, Jagadish Chandra Bose investigó unas ondas cuyo valor tecnológico tardaría años en reconocerse.

En 1895, cuando la radio aún era una tecnología joven y rodeada de incertidumbre, Jagadish Chandra Bose realizó una demostración extraordinariamente adelantada a su tiempo: las ondas milimétricas podían provocar efectos físicos a distancia. Según el relato del Nobel Prize, sus aparatos lograban hacer sonar una campana e incluso disparar un arma de forma remota. Hoy, esa misma región general del espectro electromagnético está vinculada a tecnologías como el 5G.
Una frecuencia adelantada a su época
Bose desarrolló algunas de las primeras tecnologías de microondas, entre ellas equipos capaces de generar ondas milimétricas. Estas ondas se encuentran en una zona de alta frecuencia del espectro radioeléctrico. Parte de su utilidad reside en la gran cantidad de información que pueden transportar y en su facilidad para interactuar con la materia cuando se emplean determinadas frecuencias.
Sin embargo, la relevancia científica y la utilidad inmediata no siempre aparecen al mismo tiempo. A comienzos del siglo XX, muchas tareas prácticas de comunicación todavía podían resolverse mediante ondas de radio de menor frecuencia. Las ondas milimétricas ofrecían pocas aplicaciones que resultaran evidentes, asequibles y listas para una adopción generalizada. Bose terminó dedicando buena parte de su atención a la fisiología vegetal, mientras sus primeras investigaciones desaparecían gradualmente de la memoria pública.
El largo camino hacia el reconocimiento
La historia posterior de las microondas muestra cuánto puede tardar una idea en encontrar su momento. Las comunicaciones por radio se expandieron, el radar convirtió las frecuencias de microondas en un recurso estratégico durante la Segunda Guerra Mundial y el magnetrón de cavidad se transformó en un potente componente de los sistemas de radar. Más tarde, esa clase de tecnología contribuyó a inspirar el horno microondas. Con el tiempo, los satélites y los radiotelescopios también emplearon microondas para transmitir mensajes y estudiar el universo.
La historia de Bose ocupa el comienzo de ese extenso recorrido. Sus experimentos no necesitaban convertirse de inmediato en un éxito comercial para tener importancia. Demostraron lo que podían hacer las ondas milimétricas antes de que los ingenieros desarrollaran los sistemas complementarios, los mercados y las necesidades técnicas que acabarían volviendo indispensables esas capacidades.
La reflexión editorial que deja su trayectoria no constituye una regla universal: un trabajo pionero puede pasar inadvertido cuando resulta difícil comprender su importancia desde el presente. El reconocimiento quizá solo llegue cuando otra generación se enfrente a un problema que un científico anterior ya había aprendido a resolver.
Ilustración editorial generada con IA; no es una fotografía documental.
Fuente: Nobel Prize How microwaves let us tune into one another – and the universe