09.10.2026 · Signal Titans Editorial
Calculadoras, códigos y archivos perdidos: los papeles desaparecidos de Ida Rhodes
Desde el cálculo manual hasta el software pionero, Ida Rhodes moldeó la informática inicial; sus archivos perdidos revelan vacíos históricos.

En 1913, una joven inmigrante llamada Hadassah Itzkowitz llegó desde Ucrania al Lower East Side de Nueva York. Adoptando el nombre de Ida Rhodes, se especializó en matemáticas y obtuvo tanto su título de grado como una maestría en la Universidad Cornell hacia 1923. En 1940, Rhodes se incorporó al Mathematical Tables Project en la ciudad de Nueva York. En su labor como computadora humana, calculaba a mano densos volúmenes de valores matemáticos al tiempo que coordinaba el trabajo diario de otros calculadores del proyecto. La vinculación de esta iniciativa con la National Bureau of Standards introdujo a Rhodes en el naciente ámbito de la informática electrónica. En 1947, se trasladó a Washington D. C. para integrarse en el equipo de computación electrónica de dicha institución.
Arquitecta de la informática gubernamental pionera
En la National Bureau of Standards de Washington D. C., Rhodes se convirtió en una desarrolladora de software clave para las primeras iniciativas de computación del gobierno federal de Estados Unidos. Diseñó aplicaciones automatizadas de procesamiento de datos para importantes programas estatales, incluidos sistemas administrativos fundamentales para la Oficina del Censo y la Administración del Seguro Social. De forma paralela a su trabajo en el diseño de software federal, Rhodes orientó su atención hacia la informática lingüística y fue pionera en los primeros métodos de traducción automática —con especial atención a la traducción automatizada del inglés al ruso— antes de retirarse del servicio público en 1964. Durante esas décadas, mantuvo una extensa correspondencia técnica con una red internacional de destacados científicos, entre los que se encontraba Albert Einstein.
Una visión del futuro digital
En 1952, a partir de su experiencia en la transición de las tablas matemáticas manuales a las máquinas electrónicas de alta velocidad, Rhodes publicó el ensayo titulado «The Human Computer's Dreams of the Future» en las actas del Institute of Radio Engineers. En una época en la que el hardware digital aún era experimental, se propuso vaticinar la evolución de la tecnología informática para el año 1972. Rhodes predijo que los equipos electrónicos no tardarían en automatizar flujos de trabajo computacionales complejos, gestionar masivos repositorios de datos y asumir con fluidez tareas que antes requerían equipos enteros de calculadores humanos. Su publicación ofreció la perspectiva singular de una especialista que había vivido de primera mano ambas eras de la computación.
El vacío documental de una vida no convencional
Tras su jubilación, los achaques de la edad llevaron a Rhodes a ingresar en una residencia de ancianos, donde permaneció hasta su muerte en 1986. Al estar divorciada y no tener hijos, carecía de la red familiar directa en la que tradicionalmente se apoyaban las instituciones históricas para recopilar, conservar y donar el legado profesional de los científicos tras su fallecimiento. El historiador David Allen Grier investigó más tarde para reconstruir su trayectoria; sin embargo, a pesar de su correspondencia técnica con figuras de la talla de Einstein y de su papel pionero en la ingeniería de software federal, sus documentos personales y escritos privados nunca se recuperaron y permanecen perdidos para la historia.
Desafíos sistémicos en la preservación de la historia
Según el Computer History Museum, la pérdida total de la colección personal de Rhodes demuestra cómo los mecanismos de preservación histórica han pasado por alto tradicionalmente a aquellas personas cuya vida personal se alejaba de las estructuras familiares heteronormativas convencionales. Cuando los archivos dependen principalmente de los cónyuges o de los hijos supervivientes para rescatar el material profesional, se corre el riesgo de borrar de los registros históricos a figuras relevantes. La ausencia de los documentos de Rhodes sirve hoy como un impulso directo para que los archivos técnicos modernos pongan en marcha programas activos de divulgación e inclusión, garantizando que las aportaciones fundamentales a la informática se preserven en vida de sus protagonistas y no queden a merced del azar.
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